La prevención de riesgos laborales es un pilar esencial en cualquier empresa moderna. Sin embargo, quienes trabajamos dentro del sector sabemos que, pese a la enorme responsabilidad que asumimos cada día, seguimos enfrentándonos a obstáculos que no siempre se visibilizan y que afectan tanto a la calidad del servicio como al bienestar de las personas trabajadoras.
Desde CITPS creemos que es imprescindible hablar de estos retos sin tapujos, porque solo reconociéndolos podremos avanzar hacia un modelo más justo, más eficiente y más humano.
A continuación, analizamos algunos de los principales desafíos que condicionan hoy la labor de los profesionales de la prevención.
1. La creciente carga burocrática que limita la vocación preventiva
La PRL nació para estar en las empresas y en el terreno, cerca de las personas. Sin embargo, en los últimos años la presión documental ha crecido hasta niveles que muchas veces desvían la esencia del trabajo preventivo:
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Informes interminables.
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Requerimientos duplicados.
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Procedimientos cambiantes y poco claros.
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Exigencias administrativas que consumen tiempo sin añadir valor real.
Esta burocracia no solo ralentiza, sino que reduce el tiempo disponible para lo que realmente importa: el asesoramiento técnico, las visitas presenciales y la mejora continua de las condiciones laborales.
2. La falta de reconocimiento del sector y su impacto en la motivación
El personal técnico, sanitario y administrativo de los servicios de prevención realiza un trabajo con un enorme impacto social. Sin embargo, el sector sigue arrastrando una falta generalizada de reconocimiento:
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Escasa visibilidad pública.
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Dificultad para transmitir el valor del trabajo preventivo.
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Falta de comprensión interna en muchas empresas.
Esta realidad provoca desmotivación, desgaste emocional y la sensación de que el esfuerzo diario no se corresponde con la importancia real de nuestra labor.
3. La presión por objetivos que desvirtúa la calidad del servicio
La prevención no puede convertirse en una tarea basada únicamente en cifras. Aun así, buena parte del sector convive con:
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Objetivos de producción poco razonables.
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Plazos que no siempre respetan la calidad del trabajo.
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Ritmos que afectan a la conciliación y al bienestar del personal.
Esta presión constante no solo lastima a las plantillas: también puede comprometer la calidad del servicio prestado a las empresas y, en consecuencia, la seguridad real de miles de trabajadores.
4. Desigualdades territoriales en carga de trabajo y recursos
No todos los centros, delegaciones o zonas soportan la misma presión. Existen desequilibrios marcados en:
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Número de empresas asignadas por técnico.
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Tiempos de desplazamiento.
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Disponibilidad de recursos.
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Apoyos administrativos y sanitarios.
Estas desigualdades generan frustración, crean tensiones internas y dificultan la organización de un servicio homogéneo y justo en todo el territorio.
5. Dificultades para conciliar: un problema estructural
El trabajo en prevención implica rutas, visitas presenciales, desplazamientos constantes y cargas puntuales muy elevadas. Todo ello afecta directamente a:
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Los horarios.
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La vida familiar.
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La salud física y mental de las plantillas.
La conciliación no puede ser un lujo: debe ser un derecho. Y el sector de la prevención todavía tiene un largo camino por recorrer en este aspecto.
6. Falta de mecanismos efectivos para escuchar a las plantillas
La mayoría de los problemas del sector llevan años siendo conocidos por quienes los viven a diario. Sin embargo, en muchos casos no existen canales internos eficaces y estables para que las personas trabajadoras puedan:
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Trasladar inquietudes.
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Proponer mejoras.
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Plantear soluciones.
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Sentirse escuchadas y acompañadas.
Esta desconexión crea un clima donde los problemas se eternizan.
7. Necesidad urgente de una representación sindical especializada
Durante demasiado tiempo, la prevención ha sido un “sector huérfano” dentro de la representación sindical tradicional.
Los delegados y delegadas no siempre procedían del sector, no entendían sus particularidades y no podían defender con la precisión necesaria los intereses reales de la plantilla.
De esta necesidad nace CITPS: de la convicción de que solo un sindicato formado por profesionales de la prevención puede escuchar, comprender y defender con rigor a quienes viven esta realidad cada día.
Un sector con futuro, pero con mucho que mejorar
El sector de la prevención es esencial para el bienestar laboral y para la salud de miles de personas.
Pero para que siga creciendo y mejorando, necesitamos poner nombre a sus retos y trabajar de forma conjunta —empresa, representación sindical y plantilla— para afrontarlos con seriedad y visión.
Desde CITPS nos comprometemos a:
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Dar visibilidad a estos problemas.
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Defender soluciones realistas.
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Acompañar a las personas trabajadoras.
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Promover un cambio basado en el diálogo, la justicia y el respeto.
Porque mejorar el sector no es un deseo: es una necesidad urgente y colectiva.