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En el sector de la prevención y la salud laboral, muchas personas trabajan más horas de las que figuran en su jornada… sin que nadie las llame horas extra. No aparecen en el cuadrante, no se compensan y, en demasiadas ocasiones, ni siquiera se reconocen. Hablamos de una realidad silenciosa que afecta al día a día de la plantilla.

Cuando la jornada no termina cuando dice el reloj

La teoría es clara: existe una jornada laboral pactada, con horarios y descansos definidos. La práctica, sin embargo, es otra muy distinta. Informes que “hay que dejar listos”, desplazamientos entre centros, llamadas fuera de horario, correos que se contestan por la tarde o tareas administrativas que se completan desde casa para poder cumplir objetivos.

Nada de esto suele contabilizarse como horas extra, pero lo son.

Por qué se producen las horas extra encubiertas

En el sector de la prevención confluyen varios factores que facilitan esta situación:

  • Sobrecarga de trabajo: más clientes, más centros, más exigencias… con los mismos recursos.

  • Presión por cumplir plazos: la prevención no puede esperar, pero los tiempos no siempre son realistas.

  • Normalización del “un poco más”: hoy diez minutos, mañana media hora, pasado una tarde entera.

  • Falta de control horario real en determinadas tareas o desplazamientos.

El problema no es puntual. Cuando se repite semana tras semana, deja de ser una excepción y pasa a formar parte de la rutina.

Lo que dice la ley (y lo que no siempre se cumple)

La normativa laboral es clara:

  • Las horas extraordinarias deben registrarse, compensarse o retribuirse.

  • El tiempo de trabajo incluye no solo la presencia física, sino también determinadas tareas realizadas fuera del centro.

  • El exceso de jornada no puede convertirse en una obligación tácita.

Cuando las horas extra se “diluyen” en la jornada, no desaparecen: simplemente dejan de reconocerse.

Las consecuencias de mirar hacia otro lado

Las horas extra encubiertas no solo afectan al salario. Tienen un impacto directo en:

  • La conciliación personal y familiar.

  • La salud mental y el desgaste profesional.

  • La calidad del trabajo preventivo, que requiere atención, rigor y tiempo.

  • La percepción de justicia y reconocimiento dentro de la empresa.

A medio plazo, esta situación genera desmotivación, agotamiento y sensación de desprotección.

Por qué es importante hablar de ello

Muchas personas asumen estas horas como “parte del trabajo” o evitan plantearlo por miedo a conflictos. Pero lo que no se nombra no se corrige. Visibilizar el problema es el primer paso para abordarlo desde el diálogo, la negociación y el respeto a la legalidad.

Desde CITPS creemos que defender condiciones laborales justas no va contra la empresa. Al contrario: una plantilla respetada y con jornadas sostenibles es clave para una prevención de calidad y para una empresa sólida.

Tu tiempo también cuenta

Si realizas horas de más de forma habitual, aunque no aparezcan como horas extra, no es un problema individual: es una cuestión colectiva. Y solo desde la representación y la participación se pueden poner límites claros y soluciones encima de la mesa.

Porque trabajar en prevención no debería implicar renunciar a tu propio tiempo.